lunes, 20 de julio de 2015

BLOG BUSCANDO AMÉRICA: Inmigrantes ilegales se automedican

BLOG BUSCANDO AMÉRICA: Inmigrantes ilegales se automedican

2 comentarios:

  1. La muerte de Simpson: una infamia
    Ese día escogió una camisa roja para lucir en el encuentro de los sábados que se había convertido como en un ritual, un compromiso al que no podía faltar. Después de compartir felizmente como lo hacíamos desde hace un tiempo, se apresuró a salir para su vivienda, era como si tuviera una cita, sí una cita con la desgracia. Después de entrar a una panadería se dirigía a su casa, cuando una horda de hinchas hambrientos de sangre vestidos de azul atacaron a Luis Alberto, portaban la camiseta de un equipo de un narcotraficante colombiano que también regó ríos de sangre, que no merece nombrarlo ni su equipo de dudosas 14 estrellas. Todos a una como una jauría se le avalanzó hasta rematarlo, aunque Simpson se defendió con valentía como solía hacerlo, pero nada pudo hacer ante la furia de esos lobos rabiosos que supuestamente se disgustaron porque el transeúnte no llevaba una camisa azul en lugar de la roja. El crimen sigue impune, siendo lo peor que después de acabar con su vida se inventaron un falso positivo, diciendo que era por un supuesto robo, ¡Canallas ¡, dejaron a un padre que lo amó siempre, a una madre desconsolada, dos huérfanos, Vanesa y Santiago, a su esposa, hermanos, sus amigos..todos los vendedores informales del centro de Bogotá a quienes siempre defendió. Paz en su tumba.

    ResponderEliminar
  2. La muerte de Simpson: una infamia
    Ese día escogió una camisa roja para lucir en el encuentro de los sábados que se había convertido como en un ritual, un compromiso al que no podía faltar. Después de compartir felizmente como lo hacíamos desde hace un tiempo, se apresuró a salir para su vivienda, era como si tuviera una cita, sí una cita con la desgracia. Después de entrar a una panadería se dirigía a su casa, cuando una horda de hinchas hambrientos de sangre vestidos de azul atacaron a Luis Alberto, portaban la camiseta de un equipo de un narcotraficante colombiano que también regó ríos de sangre, que no merece nombrarlo ni su equipo de dudosas 14 estrellas. Todos a una como una jauría se le avalanzó hasta rematarlo, aunque Simpson se defendió con valentía como solía hacerlo, pero nada pudo hacer ante la furia de esos lobos rabiosos que supuestamente se disgustaron porque el transeúnte no llevaba una camisa azul en lugar de la roja. El crimen sigue impune, siendo lo peor que después de acabar con su vida se inventaron un falso positivo, diciendo que era por un supuesto robo, ¡Canallas ¡, dejaron a un padre que lo amó siempre, a una madre desconsolada, dos huérfanos, Vanesa y Santiago, a su esposa, hermanos, sus amigos..todos los vendedores informales del centro de Bogotá a quienes siempre defendió. Paz en su tumba.

    ResponderEliminar